El origen: abrirse camino en el oficio
Después de una larga trayectoria en el mundo empresarial, Anna Podgornaya decidió cambiar de rumbo y formarse en carpintería y mueble en el CIFO de Santa Coloma de Gramenet. La formación confirmó su interés por el oficio, pero también reveló una dificultad inesperada: encontrar trabajo como mujer carpintera, especialmente sin años de experiencia previa, era extraordinariamente complicado.
Al contactar con otras mujeres que habían seguido caminos parecidos, descubrió que muchas compartían los mismos obstáculos: pocas oportunidades laborales, dificultades para acceder a trabajos técnicos y escasas posibilidades de adquirir experiencia real en taller.
Junto con Sílvia Dias y Tamara Alegre fundó la Asociación de Mujeres Carpinteras, también conocida como Un Taller Para Todas. La idea era sencilla: si no encontraban suficientes oportunidades para ejercer el oficio, crearían las suyas. El propósito no era solo dar visibilidad a las mujeres carpinteras, sino también encontrar clientes, realizar proyectos y construir una actividad económica viable.